El fantasma de la financiación vuelve a rondar sobre los bancos europeos.
A pesar de que el Banco Central Europeo inyectó más de 1 billón (millón de
millones) de euros a cientos de instituciones en la forma de créditos baratos a
tres años, el sistema financiero del continente sigue siendo vulnerable a
posibles corridas bancarias en las entidades consideradas débiles.
La amenaza quedó de manifiesto la semana pasada, cuando los ahorristas
sacaron más de 700 millones de euros de los bancos griegos en un día. La fuga de
depósitos, que fue una reacción a la posibilidad de que Grecia abandone la zona
euro, constituyó una drástica escalada después de dos años de retiros pequeños
pero constantes de la banca del país.
La preocupación de un creciente número de autoridades, inversionistas y
analistas es que los sistemas financieros de otros países de la periferia de la
zona euro sean susceptibles a crisis similares. Si eso ocurre, los gobiernos y
los bancos centrales no tendrían más remedio que acudir al rescate.
Si Grecia sale de la zona euro, es casi seguro que restrinja los envíos de
dinero fuera del país. Eso podría llevar a los depositantes en países como
España y Portugal a pensar que la experiencia se podría repetir en sus países,
afirma Philippe Bodereau, director de investigación de crédito europeo del
gigante de fondos de bonos Pimco. Los clientes, por lo tanto, podrían actuar en
forma preventiva y retirar sus ahorros ahora para impedir que sean convertidos a
devaluadas pesetas o escudos. "Eso es lo que empieza a preocupar a los
mercados", dice.
La semana pasada, los rumores de un éxodo de clientes de un gran banco
español llevaron a las autoridades del gobierno y la industria a la incómoda
posición de tener que negar una corrida bancaria. Entretanto, los clientes
ingleses retiraron el viernes alrededor de 200 millones de libras esterlinas
(US$316,4 millones) de la filial británica de Banco Santander SA, luego de una
rebaja de la calificación de crédito de la entidad y en medio de preocupaciones
sobre su vulnerabilidad ante los problemas de España, según un alto ejecutivo.
Después de un descongelamiento de tres meses, los bancos europeos están otra
vez en gran medida excluidos de los mercados de financiación. Gracias a los
préstamos del BCE, pueden sobrevivir a tal cierre. Sin embargo, se hallan menos
preparados para los retiros de depósitos masivos, señalan analistas e
inversionistas.
Buscando calmar esa amenaza, algunos funcionarios de la Unión Europea han
estado considerando la introducción de un plan para garantizar los depósitos
bancarios de los clientes en todo el bloque, dicen fuentes al tanto. Un plan así
complementaría las garantías nacionales ya existentes. No obstante, no se sabe
qué tan desarrollado esté dicho plan.
Una razón por la que los inversionistas y analistas están preocupados es que
una gran porción de los depósitos bancarios en España, Italia y Portugal podrían
ser retirados prácticamente en un instante. Hay muy pocas barreras para evitar
que clientes ansiosos transfieran sus ahorros de un banco de un país de la UE a
otro en el resto del bloque de 27 países.
Stefan Nedialkov, analista de Citigroup, calcula que los bancos de España,
Irlanda, Italia y Portugal podrían perder rápidamente un total de entre 90.000
millones y 340.000 millones de euros de depósitos si Grecia deja la zona euro,
con una hemorragia de entre 38.000 millones y 130.000 millones en España. Sus
cálculos se basan en parte en la fuga de depósitos de Argentina en su crisis
financiera a principios de la década pasada.
Esas cifras representan casi 10% de la base de depósitos de los países, cuyo
rápido retiro tendría consecuencias desastrosas. Algunos bancos se quedarían sin
dinero y colapsarían. Incluso el más fuerte tendría que reducir drásticamente
sus préstamos y deshacerse de activos para conservar fondos.
mayo 21, 2012
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