Ciertamente, la rebaja de la perspectiva desde estable a negativa, que coloca a Fitch en línea con Moody's, parece una mala noticia debido a que destaca las dificultades que enfrenta la economía del Reino Unido.
El crecimiento en el primer trimestre ha sido particularmente decepcionante: esta semana se publicaron cifras que muestran que aunque el desempleo no está creciendo, tampoco está disminuyendo.
El crecimiento promedio de las ganancias también es persistentemente bajo, lo que sugiere que habrá poco para alimentar una mejora en la actividad de los consumidores.
Considerando este panorama económico, el canciller británico George Osborne se encuentra bajo una creciente presión política para relajar su postura fiscal y proporcionar estímulos a la economía en el presupuesto que presentará la próxima semana.
Los temores de que se esté gestando una recesión de doble caída en los países de la zona euro han incrementado la urgencia de esas demandas.
Al destacar los peligros de relajar la administración del dinero, debido al alto nivel de la deuda del Reino Unido, Fitch está haciéndole un favor a Osborne.
Como dijo un funcionario del Tesoro: "Esto es un recordatorio de por qué es esencial que Gran Bretaña sea fiel a sus planes para lidiar con sus deudas".
Así, cuando Osborne se pare el próximo miércoles frente a la Cámara de los Comunes, sus intentos de apegarse a sus medidas fiscales y seguir reduciendo la deuda del Reino Unido serán reivindicados.
Pero hay otra razón casi tan importante por la que la advertencia de Fitch podría ser más útil de lo parece en un principio: la libra.
Durante meses, la libra ha logrado atraer un respaldo bastante bueno debido al interés internacional en los bonos del gobierno del Reino Unido o mercado de gilts. El Reino Unido fue considerado un paraíso seguro debido a que es uno de los pocos grandes países que están poniendo en marcha planes de austeridad.
Ahora la percepción sobre los bonos del gobierno del Reino Unido está cambiando, y Fitch ciertamente está ayudando al cambio.
Los paraísos seguros en general están perdiendo su brillo y la posibilidad de que concluyan las recientes dosis de expansionismo cuantitativo por parte del Banco de Inglaterra ha ayudado a los vendedores de gilts.
Los precios de los bonos del gobierno británico han caído bajo presión al tiempo que el gobierno habla de emisiones de bonos de 100 años, destinados a conseguir bajos rendimientos, y por la advertencia de Fitch sobre la disciplina fiscal.
Esto podría tener implicancias en el financiamiento del gobierno en el futuro, pero la reducida demanda de bonos del gobierno británico debería ayudar a respaldar a la libra justo cuando el gobierno lo necesita.
Con el euro bajo presión mientras sigue retumbando la crisis de la deuda de la región, y mientras muchos otros países —como Brasil, Noruega e incluso China— llevan adelante políticas monetarias expansivas para evitar la apreciación de sus monedas, la última cosa que necesita el gobierno del Reino Unido es una libra fuerte.
El recorte de Fitch eliminará aún más el impulso a favor de la libra y ayudará a los exportadores del Reino Unido en un momento en que la economía local se sigue tambaleando.
Considerando este panorama económico, el canciller británico George Osborne se encuentra bajo una creciente presión política para relajar su postura fiscal y proporcionar estímulos a la economía en el presupuesto que presentará la próxima semana.
Los temores de que se esté gestando una recesión de doble caída en los países de la zona euro han incrementado la urgencia de esas demandas.
Al destacar los peligros de relajar la administración del dinero, debido al alto nivel de la deuda del Reino Unido, Fitch está haciéndole un favor a Osborne.
Como dijo un funcionario del Tesoro: "Esto es un recordatorio de por qué es esencial que Gran Bretaña sea fiel a sus planes para lidiar con sus deudas".
Así, cuando Osborne se pare el próximo miércoles frente a la Cámara de los Comunes, sus intentos de apegarse a sus medidas fiscales y seguir reduciendo la deuda del Reino Unido serán reivindicados.
Pero hay otra razón casi tan importante por la que la advertencia de Fitch podría ser más útil de lo parece en un principio: la libra.
Durante meses, la libra ha logrado atraer un respaldo bastante bueno debido al interés internacional en los bonos del gobierno del Reino Unido o mercado de gilts. El Reino Unido fue considerado un paraíso seguro debido a que es uno de los pocos grandes países que están poniendo en marcha planes de austeridad.
Ahora la percepción sobre los bonos del gobierno del Reino Unido está cambiando, y Fitch ciertamente está ayudando al cambio.
Los paraísos seguros en general están perdiendo su brillo y la posibilidad de que concluyan las recientes dosis de expansionismo cuantitativo por parte del Banco de Inglaterra ha ayudado a los vendedores de gilts.
Los precios de los bonos del gobierno británico han caído bajo presión al tiempo que el gobierno habla de emisiones de bonos de 100 años, destinados a conseguir bajos rendimientos, y por la advertencia de Fitch sobre la disciplina fiscal.
Esto podría tener implicancias en el financiamiento del gobierno en el futuro, pero la reducida demanda de bonos del gobierno británico debería ayudar a respaldar a la libra justo cuando el gobierno lo necesita.
Con el euro bajo presión mientras sigue retumbando la crisis de la deuda de la región, y mientras muchos otros países —como Brasil, Noruega e incluso China— llevan adelante políticas monetarias expansivas para evitar la apreciación de sus monedas, la última cosa que necesita el gobierno del Reino Unido es una libra fuerte.
El recorte de Fitch eliminará aún más el impulso a favor de la libra y ayudará a los exportadores del Reino Unido en un momento en que la economía local se sigue tambaleando.

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