La trayectoria de las economías de América Latina se está bifurcando conforme
países como Perú, Colombia, México y Chile crecen más rápido que el promedio
global, mientras que Argentina y Brasil afrontan desaceleraciones debilitantes.
Brasil, que durante buena parte de los últimos 10 años fue un motor de
dinamismo, anunció el viernes una expansión de 2,4% en el tercer trimestre
frente a los tres meses previos, una cifra que estuvo por debajo de lo previsto
y que echó por tierra las esperanzas de que los recortes en las tasas de interés
y los incentivos tributarios generaran un repunte. El resultado sugiere que
Brasil podría expandirse 1% este año, según Tendencias, consultora de São Paulo,
lo que está muy lejos de las proyecciones oficiales de 4,5%.
En general, América Latina ha tenido muy buen desempeño durante la última
década, especialmente a raíz del apetito de China por los recursos naturales de
la región, lo que propulsó un alza en los precios de las materias primas.
No obstante, el enfriamiento de la economía global en los últimos dos años ha
creado una división entre los países que promovieron con mayor energía reformas
de libre de mercado y mantuvieron un control más férreo sobre las finanzas
públicas y las que aprovecharon la abundancia proveniente del alza en los
precios de los commodities para ampliar el papel del Estado en la economía.
"Esta región de dos velocidades se mantendrá", indicó Neil Shearing,
economista de mercados emergentes de Capital Economics Ltd. en Londres. "En un
entorno global más débil, algunas de estas economías tendrán un desempeño
relativamente bueno comparado con las que enfrentan profundos problemas
estructurales".
Perú, en particular, ha tenido una trayectoria notable. Ha promediado un
crecimiento anual de alrededor de 6% en los últimos 10 años, el mayor de América
Latina, lo cual le ha permitido reducir a la mitad el índice de pobreza durante
ese lapso para dejarlo en 27%, según estadísticas del gobierno. Chile no está
lejos, al promediar un crecimiento anual del orden de 4,5% durante el mismo
período.
El auge en los precios de los commodities ha beneficiado a todas las
economías de la región, incluso las de países como Venezuela y Argentina en
donde las políticas económicas han generado una mayor inflación y el Estado ha
adquirido un mayor protagonismo en la economía.
En Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez ha nacionalizado buena parte
del sector privado, la economía se encamina a una expansión de 5% este año,
debido al impulso provisto por el alza del gasto público de cara a los recientes
comicios en los que Chávez fue reelecto. Pero muchos economistas privados prevén
que el país no crezca o incluso entre en recesión el próximo año conforme el
gobierno se aprieta el cinturón.
El crecimiento de dos velocidades está afectando las decisiones de inversión.
Un puñado de empresas, entre las que figuran la casa estadounidense de moda
Ralph Lauren y la minera canadiense Cameco Corp.,
ha abandonado
recientemente Argentina.
En cambio, automotrices como Volkswagen AG,
Honda Motor Co.
y Fiat SpA han anunciado en los
últimos 12 meses planes de expansión en México. La operadora chilena de tiendas
por departamentos Ripley Corp.
dice que
contempla inaugurar 35 tiendas en Perú y Colombia para 2015. También evalúa
oportunidades en México.
Los países en los que Ripley se está expandiendo "son muy fuertes en términos
de perspectiva macroeconómica y estabilidad política, lo que es muy importante
para nosotros", afirmó John Paul Fischer, director de relaciones con los
inversionistas. "Queremos estar en países que respeten la inversión privada y
eso es algo que miramos muy de cerca… Brasil es atractivo, pero por sus
complicadas regulaciones preferimos estar en Colombia en este momento, por
ejemplo".
Brasil ha sido la niña mimada de la región en los últimos 10 años,
beneficiándose del ascenso de China, importantes hallazgos de petróleo frente su
costa y un auge del crédito, impulsado en buena parte por el banco estatal de
desarrollo, BNDES. El crecimiento económico ayudó a instalar a unas 30 millones
de personas en la clase media entre 1999 y 2009, según estadísticas oficiales.
Si bien países como Perú y Chile acogieron el libre comercio, Brasil
aprovechó su posición como exportador de materias primas para crear y fortalecer
industrias locales a las cuales protegió mediante regulaciones y altos aranceles
a las importaciones.
El modelo funcionó, a grandes rasgos, cuando los precios de los commodities
se dispararon después de 2003. Pero tales precios ahora están cayendo y la
estrategia brasileña se estaría agotando.
El caso de la industria petrolera sirve de ilustración. Uno de los mayores
descubrimientos de petróleo en el hemisferio de los últimos años generó
optimismo de que un país que ya es el mayor exportador mundial de mineral de
hierro y otras materias primas pronto se convertiría en una potencia petrolera
global.
Pero la producción de crudo de este año podría ser más baja que la de 2011.
¿Qué sucedió? Brasil promulgó leyes que exigen que la petrolera estatal Petróleo
Brasileiro SA realice la mayor parte de la exploración, y que
las empresas locales obtengan los contratos para construir barcos y otros
equipos necesarios para extraer el crudo desde las profundidades del océano. La
industria local, sin embargo, no tiene la escala suficiente para asumir una
tarea de tal magnitud
Durante los años del boom de las materias primas, el gobierno izquierdista
infló las filas de trabajadores y gastó fuertemente en los salarios públicos. La
presidenta, Dilma Rousseff, también ha implementado una serie de medidas de
estímulo para apuntalar la economía, incluyendo un plan de US$66.000 millones en
agosto para invertir en las carreteras y vías férreas.
"Brasil debería haber registrado un mayor superávit como protección fiscal
para cuando el crecimiento se desacelerara", aseveró Shearing, de Capital
Economics. "Esencialmente ha extraído todas sus materias primas de la tierra
para enviarlas a China y ahora necesita más ahorro y menos gasto, una
reestructuración del gasto público y una reforma laboral… lo que no es fácil de
implementar".
Argentina, a su vez, ha registrado un crecimiento estelar en los últimos años
que en 2011 llegó a 8,95%. Pero esto ha ido de la mano de una mayor intervención
del gobierno en la economía y controles comerciales, que han aumentado bajo los
gobiernos de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su esposo y
predecesor, Néstor Kirchner.
El gobierno ha iniciado una serie de polémicas reformas, como una iniciativa
para restringir las importaciones a menos de que sean equiparadas por las
exportaciones. La idea es que las empresas emplearán los dólares generados por
las exportaciones para comprar bienes importados y, de esta manera, reducir la
salida de dólares. No ha tenido ese efecto.
Las medidas proteccionistas dañarán el comercio y la industria de Argentina,
señalan los economistas. "Crean empleos y demanda a corto plazo, pero no es
sostenible ya que las empresas se desarrollan solamente como resultado de las
regulaciones, y no de la innovación", afirma Daniel Hoyos, economista de la
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.
México, la segunda economía de la región, parece mejor posicionado para
crecer en los años venideros, con una base manufacturera más fuerte, lo que
significa que su economía no depende de los altos precios de las materias primas
para crecer y que se beneficiaría del alza de los salarios en China, puntualizan
los economistas. México exporta más manufacturas que el resto de los países de
la región combinados.
Hace poco, México promulgó una ley que flexibiliza el proceso de contratación
y despido de los trabajadores. Enrique Peña Nieto, quien asumió el sábado como
nuevo presidente, también quiere permitir una mayor participación privada en el
sector de hidrocarburos, una medida que podría producir más crecimiento.
Para México, una mayor expansión sería una especie de reivindicación después
de pasar años siendo comparado de manera negativa con Brasil. "Todo lo que
escuchábamos en los últimos años era Brasil, Brasil, Brasil", apuntó el actual
secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade en una entrevista. "Pero
cuando ves todo, desde la inflación a la deuda,... tuvimos mucho mejores cifras
macroeconómicas".
diciembre 06, 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario