A medida que la economía mundial se aleja del abismo, las prioridades podrían
cambiar.
Y si el crecimiento, en lugar del riesgo, domina nuevamente la percepción,
entonces el dólar debería beneficiarse.
La evidencia de que la percepción subyacente está cambiando se hizo notoria
en la última semana o dos en el desempeño de la mayoría de las divisas más
importantes, en lo que los analistas describen a veces como "poco claro",
"incierto" o, incluso, "desconcertante".
El problema es este.
Cuando el mundo parecía estar implosionando y los inversionistas huían
aterrados, había un orden piramidal en el mercado de divisas.
El yen parecía ser la primera opción, el dólar la segunda, e incluso la libra
se vio beneficiada como moneda de refugio. Mientras Alemania aún era considerada
una apuesta segura, el euro tampoco sufrió tanto.
El respaldo que esas monedas obtuvieron, o no obtuvieron, creció y se diluyó
en una correlación casi directa con la percepción mundial del riesgo.
No obstante, en las últimas 24 horas comenzaron a aparecer menciones de un
compromiso en Washington, con sugerencias de que los republicanos están cediendo
un poco y aceptando algunos aumentos de impuestos para los más ricos.
Las especulaciones de que el denominado abismo fiscal podría ser evitado, y
las expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos proporcionará más
estímulos a la economía estadounidense cuando se reúna la semana próxima,
apuntan a que los temores de una recesión de Estados Unidos ahora deberían
disminuir.
La percepción mundial debería, además, ser impulsada por otros eventos.
La crisis de deuda de la eurozona tal vez aún esté lejos de concluir, pero un
paquete de rescate clave para Grecia, que evitará una partida inmediata del país
de la moneda única, ha calmado a los inversionistas esta semana, y los costos
del endeudamiento de los países deudores de la región cayeron a mínimos de
varios años.
Las recientes preocupaciones de que el crecimiento en China se está
desacelerando más rápidamente que lo esperado también han disminuido. La
actividad manufacturera se ha recuperado en los últimos meses y los nuevos
líderes en Beijing, nombrados tras el Congreso del Pueblo el mes pasado, han
prometido nuevos programas de "urbanización" que deberían fomentar aún más la
actividad.
También se espera que un nuevo liderazgo político en Japón, luego de las
elecciones de fines de este mes, que se espera esté encabezado por Shinzo Abe,
libere todos los frenos para sacar a Japón de la deflación.
Debido a que los inversionistas ahora pueden relajarse un poco sobre las
perspectivas para el crecimiento mundial, el riesgo debería comenzar a ser menos
preponderante por primera vez en años.
Si eso sucede, las decisiones de inversión podrían una vez más ser tomadas
sobre la base del crecimiento y los rendimientos. Y allí es donde Estados
Unidos, y el dólar, deberían sobresalir.
Con el abismo fiscal fuera de escena y la Fed aún preparada para estimular el
crecimiento, la recuperación de Estados Unidos debería ganar más fuerza a
comienzos de 2013.
Pese a las tribulaciones provocadas por el huracán Sandy, datos recientes
sugieren que el mercado de empleo en Estados Unidos está lentamente recuperando
su fortaleza.
Debido a que la eurozona aún está lidiando con la recesión, y Japón sigue
contrayéndose, Estados Unidos y el dólar, deberían demostrar ser especialmente
atractivos para los inversionistas.
diciembre 07, 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario