Los funcionarios con posiciones más restrictivas de la Reserva Federal de
Estados Unidos están haciendo comentarios en contra de medidas adicionales de
estímulo por parte del banco central para dar impulso a la economía.
La Fed ha adoptado medidas pese a la oposición de este grupo en el pasado.
Por lo tanto, los nuevos comentarios no significan que el banco central se esté
retractando del comunicado que difundió previamente este mes, en el cual señaló
que podría actuar.
Sin embargo, los comentarios destacan la complicada decisión que deben tomar
las autoridades de la Fed, quienes deben determinar si lanzar o no un nuevo
programa de compra de bonos, conocido como flexibilización cuantitativa, o QE3,
en su próxima reunión del mes entrante.
Charles Plosser, presidente de la Fed de Filadelfia, dijo el miércoles en una
entrevista con The Wall Street Journal que el efecto a largo plazo de estas
medidas sería mínimo. Agregó que la entidad no puede hacer mucho por cuenta
propia para abordar problemas fuera de su control que están frenando el
crecimiento, que incluyen la incertidumbre que generan los presupuestos en
Europa Y Estados Unidos.
"Soy muy escéptico. Los retornos de estas medidas son decrecientes", dijo
Plosser. "No hay evidencia sólida de que más [compras de bonos] ayudarán a mover
la tasa de desempleo hacia donde quisiéramos que estuviera. No veo que hayan
muchos beneficios". Citó estudios de Jonathan Wright, economista de Johns
Hopkins, según los cuales los efectos de las compras de bonos de la Fed, aunque
inicialmente producen estímulo, tienden a desvanecerse en pocos meses.
El presidente de la Fed de Dallas, Richard Fisher, expresó en una entrevista
el jueves reparos similares a la efectividad de las medidas de la Fed. Señaló
que las empresas ya tienen un amplio acceso a créditos de bajo costo y que no
desean pedir prestado, contratar o invertir por otras razones, incluyendo
temores relacionados con regulaciones e impuestos. "Con esas incógnitas frenando
las inversiones, no veo la virtud de más flexibilización cuantitativa".
Las autoridades de la Fed incluyen más de 12 presidentes de bancos regionales
y siete gobernadores de directorio en Washington. El titular del banco central,
Ben Bernanke, intenta llevar al grupo hacia un consenso, pero a menudo hay
divisiones.
Plosser y Fisher pertenecen a un grupo de casi media docena de funcionarios
conocidos por resistirse a los programas de flexibilización cuantitativa de la
Fed y otras políticas no convencionales aplicadas en el transcurso de la
recuperación.
Este grupo suele preocuparse más que otros por la inflación. Por lo general
concuerdan con otros funcionarios en que esto no es un problema en estos
momentos. También concuerdan en que la tasa de crecimiento de la economía es
sumamente débil. Su principal argumento contra un nuevo programa de compra de
bonos es que los beneficios de medidas adicionales son tan pequeños que no se
justifican.
Otros funcionarios de la Fed argumentan que la economía no crece lo
suficientemente rápido para reducir el desempleo y que otra inyección de
estímulo monetario podría ayudar. La Fed ya ha reducido las tasas de interés
hasta casi cero y ha empleado otros métodos, incluyendo la compra de bonos, para
hacer caer otras tasas de interés en años recientes.
Bernanke y otros han dicho que estas tres medidas han estimulado la actividad
económica, al reducir los costos de financiamiento e impulsar el valor de las
acciones y otros activos.
En una entrevista concedida la semana pasada a The Wall Street Journal, el
presidente de la Fed de Boston, Eric Rosengren, exhortó a implementar un
programa agresivo de compras de bonos para reducir aún más las tasas de interés
a largo plazo y dar impulso a los mercados de acciones.
agosto 17, 2012
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