febrero 28, 2012

EL YEN

No es coincidencia que el yen japonés se haya depreciado considerablemente en febrero justo cuando las tensiones iraníes se han intensificado y llevan a los precios del petróleo a máximos de nueve meses en el mercado mundial.
Según estrategas cambiarios, al menos parte de la reciente caída del yen frente al dólar y el euro se debe al creciente costo del petróleo, aun cuando el Banco de Japón también ha sido un factor instrumental en el descenso de la moneda.

El Banco de Japón aceleró la caída del yen al flexibilizar la política monetaria con 10 billones de yenes (millones de millones) adicionales en compras de activos el pasado 14 de febrero, pero la moneda ya había comenzado a debilitarse en las semanas previas. Y ha seguido en ese camino.

El lunes, el dólar se negoció en un máximo de 81,66 yenes frente al yen, lo que marca un incremento del 7,4% desde inicios del mes y un máximo de nueve meses. Ante el euro, el yen cayó a su menor nivel desde octubre y la moneda única llegó a negociarse en 109,95 yenes.

Los futuros de referencia del petróleo también han escalado de manera pronunciada. El contrato a abril en la New York Mercantile Exchange subió el viernes a un máximo de US$109,95 el barril mientras que el Brent en la bolsa de futuros ICE cerró con un avance del 1,5% a US$125,47 el barril, su mayor nivel en 10 meses.

En términos de yenes, el precio del crudo Brent se encuentra cerca de máximos históricos en 10.024 yenes el barril. Este mes, ascendió 10.189 yenes, su mayor nivel desde abril de 2011.

La dependencia de Japón de los recursos naturales importados es reconocida. El país es el tercer mayor importador mundial de petróleo.

Aún así, la relación entre la tasa de cambio dólar/yen y el precio de los futuros de referencia del petróleo en Estados Unidos ha estado especialmente estrecha este mes, señala Simon Derrick, estratega cambiario de BNY Mellon en Londres. Basado en los precios por hora, calcula que la correlación entre ambos ha aumentado a más de un 96%.

Desde el tsunami y el accidente de Fukushima en marzo pasado, el que dejó sin operar a muchos de los reactores nucleares del país, Japón se ha vuelto aún más dependiente del petróleo importado. La nación registró un déficit comercial de bienes récord en enero impulsado en parte por el incremento de las importaciones de combustible.

Eso ha ejercido presión sobre el yen y Morgan Stanley indica que el surgimiento de un déficit comercial es una razón por la que muchos de sus clientes estadounidenses de pronto se han vuelto más bajistas respecto a Japón y su moneda. En 2011, Japón registró su primer déficit comercial anual desde 1980.

No todos los estrategas cambiarios están convencidos de que un incremento en los precios del petróleo ejercerá una presión bajista sostenida sobre el yen, dado el superávit de cuenta corriente de Japón que refleja la balanza de ahorros del país más que su balanza comercial además de la tradicional posición de la moneda como apuesta de refugio en tiempos de crisis.

En caso de que un golpe importante en el petróleo afecte a la economía global, el yen aún podría volver a beneficiarse, sostiene Lee Hardman, economista cambiario en Bank of Tokyo-Mitsubishi UFJ en Londres.

No obstante, otros están menos convencidos y argumentan que la relación directa entre el precio del petróleo y la balanza comercial de Japón superará cualquier efecto de refugio.

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