Japón registró en abril su décimo mes consecutivo de déficit comercial, el mayor periodo en déficit desde 1980, lo que indica que un yen más débil no es la panacea para esta economía enfocada a la exportación.
Los datos de la balanza comercial se analizan muy estrechamente para valorar el éxito del primer ministro, Shinzo Abe, a la hora de reavivar una de las economías mundiales más importantes. Las expectativas de sus políticas que fomentan el crecimiento han contribuido a que el yen caiga un 16% frente al dólar este año.
Un yen más débil abarata los productos japoneses en el extranjero, pero también aumenta el precio de las importaciones, lo cual es un problema para Japón, que se ha visto obligado a depender más de la energía importada, ya que sólo dos de sus 50 reactores nucleares están actualmente en funcionamiento por temores de seguridad.
El déficit comercial del país empeoró en abril hasta 879.900 millones de yenes, frente a 518.400 millones en el mismo mes del año anterior, según datos del Ministerio de Finanzas publicados el miércoles. Los economistas consultados por Dow Jones Newswires esperaban un déficit de 666.750 millones de yenes.
Las exportaciones aumentaron un 3,8% interanual a 5,78 billones de yenes, frente al aumento del 5% que esperaban los economistas. Por su parte, las importaciones crecieron un 9,4% interanual a 6,66 billones de yenes, pese a que los volúmenes de crudo bajaron un 2,2%, lo que da idea del efecto de la depreciación del yen.
mayo 22, 2013
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