La industria del private equity en México podría triplicar su tamaño
para 2018, según proyecciones de la Asociación Mexicana de Capital Privado
(Amexcap).
Después de la crisis financiera de América Latina de mediados y fines de los
noventa, el capital total comprometido a acuerdos de capital privado mexicanos,
incluidos bienes raíces e infraestructura, se ha disparado de US$132 millones en
2000 a cerca de US$15.000 millones en 2013. Durante los próximos cinco años, la
cifra podría llegar a US$45.000 millones, según estimaciones de Arturo J. Saval,
presidente de Amexcap y director gerente de Nexxus Capital, uno de los fondos de
private equity más grandes y antiguos de México.
Sin embargo, incluso en US$45.000 millones, el nivel de penetración de
capital por parte de la industria de private equity de México sería mucho menor
que en algunos de sus vecinos latinoamericanos, incluidos Colombia y Brasil,
indicó Saval. Solo en Brasil, las firmas de private equity han invertido
US$22.000 millones durante la última década, sin incluir fondos de bienes raíces
o infraestructura.
Los inversionistas internacionales están entusiasmados con el clima
financiero de México gracias a la flexibilización monetaria en todo el mundo que
ha llevado a una apreciación del peso frente al dólar. Aun así, un peso fuerte
no obstaculizará a una de las economías más sólidas de América Latina, aseveró
Saval.
Los inversionistas atribuyen la posición más sólida de México en los mercados
globales a la creciente clase media del país, una fuerza laboral que se expande
pese a que las poblaciones en edad productiva alrededor del mundo disminuyen y
mayores salarios y costos de la energía a nivel mundial que alientan a las
fábricas a ubicar sus plantas más cerca de los puntos finales de venta.
"Tenemos una moneda fuerte, un déficit bajo, una balanza comercial muy buena
y una inflación baja", indicó Saval. "Este es un país que tiene un futuro muy
claro y mucho más prometedor".
Para Saval, las mejores perspectivas de México se relacionan con un Congreso
y un banco central más independientes y la disposición del presidente mexicano,
Enrique Peña Nieto, de desafiar a algunos de los sindicatos y grupos de presión
más arraigados del país.
La industria de private equity en México también ha recibido un impulso de
los cambios a las regulaciones en torno a la inversión de fondos de pensiones en
el país. Desde 2009, este tipo de fondos pueden invertir private equity. En los
últimos cuatro años, los fondos de pensiones del país han acogido esta clase de
activos, y han comprometido más de US$5.000 millones, según datos proporcionados
por Amexcap.
abril 19, 2013
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