Después de que el nuevo gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, finalizó su conferencia de prensa el jueves en Tokio, el yen escaló.
Los comentarios de Kuroda fueron descritos por muchos como "decepcionantes", debido a que no presentó todas las herramientas anti-deflación.
Descartó, al menos por ahora, cualquier intervención directa en el mercado a través de la compra de activos extranjeros. Y declinó decir si el banco realizaría una reunión de emergencia antes de su próxima junta, prevista para el 4 de abril.
Sin embargo, el lenguaje diplomático de Kuroda, con el cual moderó su fuerte retórica previa sobre una política monetaria agresiva de flexibilización, difícilmente sea sorpresivo.
Como gobernador, ya no puede hablar tan libremente como antes.
Sin embargo, la impresión general fue que tal vez no haya sido tan agresivo como esperaban los mercados y esto fue tomado como una buena excusa para volver a comprar yenes.
Existe otra muy buena razón por la cual ha desaparecido la reciente presión de venta sobre el yen: Chipre.
Las tensiones en los mercados mundiales han ido en aumento a medida que los problemas de deuda de la isla han demostrado ser más difíciles de resolver, y los riesgos de contagio hacia otros países deudores mucho más grandes de la eurozona comienzan a crecer.
Debido a que la percepción del riesgo ha retrocedido, el yen se ha beneficiado una vez más como miembro del exclusivo club de activos de refugio que buscan los inversionistas en tiempos de incertidumbre.
El resultado ha sido un retroceso del dólar por debajo de 95 yenes y rumores de que una caída aún mayor bajo 94 yenes podría llevar a una contracción mucho más abrupta.
Ciertamente, las preocupaciones sobre Chipre y el flujo de fondos hacia activos de refugio podrían continuar por algún tiempo.
Pero comprar yenes ahora con la suposición de que el "efecto Kuroda" no debilitará aún más la moneda podría ser una medida imprudente.
Steven Englander, estratega senior de divisas de Citibank, destaca los comentarios de Kuroda del jueves como una evidencia de que un mayor debilitamiento del yen forma parte de la política del nuevo gobernador.
Aunque Kuroda dijo que no es apropiado "depender" de los desplazamientos de la divisa para resolver el problema de deflación del país, admitió que la reciente corrección de la moneda desde su fortaleza previa "contribuye a nuestros esfuerzos".
También se refirió a la "excesiva apreciación del yen" desde la crisis de Lehman de 2008. Esas ganancias presionaron una caída del dólar desde cerca de 110 yenes en ese entonces, hasta apenas por encima de 75 yenes en 2011. Desde entonces, el dólar se ha recuperado hasta un reciente máximo de más de 96,50 yenes.
Leyendo entrelíneas, esto podría significar que aún hay mucho espacio para que el yen caiga. Como dice Englander: "[Kuroda] está dejando un gran espacio para 'corregir la fortaleza del yen'".
Debido a que Kuroda dejó en claro su intención de cumplir con la meta de inflación de 2% "tan pronto como sea posible", es mucho más probable que el nuevo gobernador se incline por emplear un yen débil para impulsar los precios de las importaciones.
Por lo cual, aquellos que piensan que la caída del yen ha finalizado podrían ver que están del lado equivocado de la tendencia, especialmente una vez que Kuroda se consolide en el cargo de gobernador.
marzo 25, 2013
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