El malestar de la opinión pública por el controvertido impuesto a los depósitos bancarios podría aumentar la presión sobre Chipre para que encuentre fuentes alternativas de efectivo, pero ni los inversionistas ni los analistas creen que los políticos acabarán modificando los términos de la deuda bancaria de alta calidad ni la estatal, ya que eso podría suscitar temores en otros países con problemas de la eurozona.
Chipre ha acordado imponer gravámenes a los depósitos bancarios y obligar a aceptar pérdidas a los tenedores de deuda junior de los bancos con el fin de captar 5.800 millones de euros para convencer a sus acreedores internacionales de que aporten los otros 10.000 millones de euros necesarios para evitar la quiebra del país.
La creciente ira popular por el impuesto a los depósitos ha conseguido que se vuelva a considerar la estructura del rescate para garantizar que éste sobrevive a una votación en el Parlamento, la cual podría realizarse esta tarde. Aunque las propuestas iniciales de imponer una tasa a todos los depositantes se han descartado para evitar que los pequeños inversionistas se vean afectados por el impuesto, la aprobación de la propuesta revisada está lejos de ser segura.
Incluso si el borrador actual sale adelante, faltarían 300 millones de euros.
La necesidad de cubrir el agujero de financiación sin que la deuda de Chipre se dispare ha llevado a algunos a esperar que las autoridades podrían obligar a los tenedores de bonos senior —la deuda de mayor calidad— a asumir pérdidas o ampliar el vencimiento de la deuda soberana para que Chipre no tenga necesidad de pedir dinero prestado inmediatamente para pagar el vencimiento de los bonos.
En un documento de trabajo publicado esta semana, Lee C. Buchheit, socio del bufete Cleary Gottlieb Steen que desempeñó un papel fundamental en la reestructuración el año pasado de la deuda griega, y G. Mitu Gulati, catedrático de Derecho de la Duke University, argumentaban que ampliar el vencimiento de la deuda estatal chipriota en cinco años reduciría en unos 6.600 millones de euros la cantidad total necesaria para el rescate del sector oficial en un programa a tres años.
Los indicios de que los políticos están vacilando en su compromiso por evitar futuras reestructuraciones de la deuda podrían erosionar la confianza en la capacidad de los responsables de políticas monetarias de atajar de manera decisiva la crisis e incrementar los costes del crédito para los prestatarios de las zonas de mayor riesgo.
"Los inversores quieren continuidad en el enfoque y predictibilidad en las políticas monetarias, por lo que esta falta de claridad sobre Chipre está poniéndonos nerviosos", dijo Russell Silberston, de Investec Asset Management, que gestiona US$105.000 millones en activos.
Una opción sería romper un tabú e imponer pérdidas a los tendores de bonos senior de Chipre. Los tenedores de bonos junior ya van a verse obligados a sufrir pérdidas, siguiendo la tendencia en la región.
Algunos agentes del mercado creen que los tenedores de bonos senior podrían verse afectados en el futuro. Pero para Chipre, la pequeña cantidad de deuda bancaria senior que tiene implica que los ahorros logrados podrían no merecer la pena en comparación con la posibilidad de que aumenten los temores respecto a este tipo de deuda vendida por los bancos en otros países fiscalmente frágiles como España. Ni siquiera los tenedores de deuda senior vendida por bancos irlandeses sufrieron pérdidas.
"Aunque podría haber un punto de justicia en tratar del mismo modo a los tenedores de deuda soberana y a los depositantes en bancos, creo que el Gobierno chipriota preferiría mantener las opciones limitadas al sector bancario por el momento, y los líderes de la eurozona no quieren volver a caer en el agujero de la reestructuración de la deuda soberana cuando la propia deuda soberana no es totalmente sostenible", dijo Richard Kelly, de TD Securities.
marzo 19, 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario