septiembre 11, 2012

LA FED

Cuando las nóminas de empleo no agrícola de Estados Unidos mostraron un incremento inferior al esperado el viernes pasado, las expectativas de una mayor flexibilización cuantitativa aumentaron y el dólar cayó.

Una explicación para la baja de la moneda estadounidense es que los rendimientos de los títulos del Tesoro estaban disminuyendo.

Pero, dado que los rendimientos en la mayoría de los otros mercados de deuda también caían y que los rendimientos de la nota a 10 años del Tesoro de EE.UU., en 1,65%, siguen muy por sobre el reciente mínimo de julio de 1,4%, el argumento de los rendimientos no parece muy sólido.

Entonces, ¿por qué el dólar está sufriendo?

Puede ser porque la llamada QE3 simplemente no es la solución para reactivar la economía estadounidense.

Como implica su acrónimo, este sería el tercer intento de la Reserva Federal de inyectar liquidez a los mercados financieros estadounidenses en los últimos tres años y todavía no logra promover la recuperación que busca el titular de la Fed, Ben Bernanke.

Incluso su más reciente intento de estímulo, la llamada "operación Twist", que consiste en vender activos de corto plazo y comprar otros de mayor vencimiento para aplanar la curva de rendimientos, ha sido en gran medida poco exitoso.

Tal como Bernanke dijo en su discurso en Jackson Hole hace dos semanas, la economía no está acelerándose y la tasa de desempleo se mantiene obstinadamente alta.

En otras palabras, lo que una vez se consideraban medidas de política no convencionales no están logrando resultados.

Esta es una situación similar a la del Banco Central Europeo a inicios de este año cuando buscaba reiteradamente soluciones a los problemas de deuda de la eurozona.

La entidad optó por una política no convencional y algo controvertida de introducir una operación de refinanciamiento a largo plazo. Pero también descubrió que esta forma de flexibilización monetaria no lograba tener el efecto necesario sobre la economía real.

Tras semanas de debate y fuertes objeciones del Bundesbank alemán, el BCE implementó la semana pasada una nueva y radical forma de compra ilimitada de bonos, conocida como Transacciones Monetarias Directas.

Los detalles del programa siguen siendo poco claros y su capacidad de evitar otra crisis de deuda del euro no es segura.

Sin embargo, la decisión del BCE ha sido suficiente para inyectar un cierto nivel de confianza a los mercados financieros y ha ayudado a hacer caer precipitadamente los rendimientos de los bonos de los principales países deudores de la zona euro.

A medida que se aproxima la reunión del Comité de Mercados Abiertos de la Fed el miércoles y jueves, los mercados financieros mundiales podrían considerar decepcionante sólo otra dosis de QE.

Por supuesto, en este punto los mercados tienen poca idea de si la Fed aumentará la cantidad, o la duración, o si cambiará la clase de activos a comprar en cualquier nuevo ejercicio de QE.

Pero la evidencia de que ejercicios pasados han ayudado a los mercados laborales es altamente debatible.

Con las recientes cifras económicas de China que mostraron un decepcionantemente débil crecimiento de la demanda interna, y de Japón que revelaron que el crecimiento del segundo trimestre fue revisado a la baja a sólo 0,7%, de 1,4%, la Fed podría encontrarse a sí misma bajo una mayor presión para asegurar que otorga el estímulo apropiado y efectivo.

Si ese es el caso, entonces sería aconsejable para la Fed sacar una página del libro del BCE e intentar algo más innovador que en el pasado.

Y en vez de caer por las especulaciones de sólo más QE, el dólar podría tener una mejor posibilidad de encontrar soporte a medida que aumentan las esperanzas de una economía más sólida en EE.UU.

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