Alemania está dando a entender que estaría inclinada a respaldar ideas como
bonos europeos conjuntos o una unión bancaria si los líderes europeos están
dispuestos a renunciar a cierto grado de soberanía y transferir poderes
significativos sobre los presupuestos nacionales al gobierno europeo. La
adopción de medidas de este tipo sería uno de los pasos más audaces dados desde
el lanzamiento del euro y rediseñaría la unión monetaria.
Europa no ha podido dar pasos más decisivos para frenar la crisis y calmar a
los mercados financieros debido a que sus líderes no pueden encontrar un
consenso respecto a dos estrategias fundamentalmente diferentes para abordar la
crisis.
Por una parte, países como Francia creen que Europa debe crear instrumentos
como los euro bonos para distribuir el peso de la deuda sobre varios países.
Otros, especialmente Alemania, creen que una moneda común requiere una política
fiscal común y una transferencia de la soberanía nacional sobre los presupuestos
al bloque.
Ahora, por primera vez, Alemania ha comenzado a sugerir que está dispuesta a
ceder. Sin embargo, Berlín desea que todos estos temas sean enmarcados en una
discusión más amplia sobre el futuro de Europa y la estructura de la zona euro.
"Entre más se involucren los otros estados miembros con este desarrollo y más
preparados estén para ceder soberanía para que las instituciones europeas se
involucren más, más probabilidades de que estemos mejor preparados para
desarrollar cosas como una unión bancaria", dijo a The Wall Street Journal un
funcionario alemán al tanto de las negociaciones. "No se puede tener una cosa
sin la otra".
Muchas de las ideas que están siendo consideradas no son nuevas, pero el
resurgimiento de la crisis del euro durante el último mes está obligando a los
líderes del bloque a darse cuenta de que su estrategia fragmentada para resolver
la crisis no está funcionando.
Cualquier medida para ceder soberanía sobre los presupuestos nacionales
seguramente enfrentará oposición radical dentro de los estados miembros, lo que
a su vez alimentaría los partidos políticos populistas y batallas
constitucionales sobre los derechos de los estados. Pero la idea, respaldada por
la canciller alemana Ángela Merkel, de que la crisis debe ser usada como una
oportunidad para crear una unión política que apuntale la divisa común, podría
estar ganando adeptos.
El 28 y 29 de junio, los líderes europeos se reunirán para debatir propuestas
sobre la arquitectura del futuro europeo.
Los asuntos a tratar se agrupan en dos categorías amplias. Hay ideas como la
creación de bonos europeos conjuntos, un seguro sobre depósitos paneuropeos y
una "unión bancaria", que se encuentra en la categoría de responsabilidad
compartida sobre la deuda soberana y los bancos europeos. Estas son ideas
respaldadas por el presidente francés François Hollande, pero han sido
rechazadas por Merkel, a menos que se transfiera a Europa el poder para
implementar una disciplina fiscal, lo cual significaría un sacrificio de
soberanía.
Alemania está provechando para presionar por un amplio control europeo de los
presupuestos nacionales y una unión fiscal, la cual requeriría que los estados
miembro cedan el control de sus presupuestos a una futura autoridad fiscal
europea, una idea a la que Francia se opone rotundamente. Hay pocas
posibilidades de lograr un acuerdo en junio, pero los funcionarios alemanes
dicen que se ha iniciado un proceso.
"No habrá un gran anuncio en la cumbre de junio", dijo el funcionario alemán.
"Pero será un paso importante para Europa si tenemos éxito en la creación de una
estructura para tener la discusión, con el establecimiento de un método,
haciendo las preguntas adecuadas y fijando unos plazos que sean significativos
para Europa", señaló.
Los funcionarios alemanes dicen que ahora todo está sobre la mesa, pero que
ningún elemento individual puede ser aceptado sin los demás. Para tener el
panorama completo de cómo se vería Europa en el futuro, son necesarias todas las
piezas del rompecabezas. Para los alemanes, esto significa nunca acceder a
emitir bonos conjuntos europeos o asegurar los depósitos bancarios desde Irlanda
a la Península Ibérica a menos que Berlín tenga la seguridad de que tendrá voz y
voto en las políticas fiscales nacionales en Europa. Alemania le está ofreciendo
a Europa un quid pro quo y podría estar sentando las bases para un paso
gigantesco en la integración europea.
La pieza que falta en el rompecabezas es Francia. Ahora que todas las ideas
están sobre la mesa no queda claro si Hollande suavizará su oposición a una
unión fiscal al estilo alemán.
junio 04, 2012
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