Lo que ha estado subiendo en el Reino Unido pese al ocaso económico es el
valor de la libra. La escalada de la libra frente al euro comenzó en julio de
2011; desde entonces, se ha apreciado un 10,9% a 1,23 euros. Frente al dólar se
ha fortalecido un 5% desde enero a apenas por debajo de US$1,63. Incluso la
renovada recesión no ha mellado su escalada. Pero las negociaciones cambiarias
parecen estar impulsadas cada vez más por las percepciones de las probables
políticas de los bancos centrales. Sobre esa base, la apreciación de la libra
frente al euro tiene más sentido que frente al dólar.
Los inversionistas creen que el BCE aún podría verse forzado a reducir las
tasas o a proporcionar más estímulo no convencional. En cambio, el Banco de
Inglaterra ahora parece temer que su credibilidad está en riesgo al tiempo que
la inflación se ha mantenido sobre la meta durante 28 meses y ha señalado que
podría mirar más allá de la actual debilidad económica. Puede que la vara para
implementar más medidas de expansionismo cuantitativo esté más alta. La única
salvedad es que una libra más fuerte podría perjudicar el crecimiento, luego, el
Banco de Inglaterra aún podría buscar maneras de influenciarla.
Frente al dólar, sin embargo, la escalada de la libra es más difícil de
comprender. La recuperación estadounidense, aunque débil, es muy superior a la
del Reino Unido. La Reserva Federal parece estar alejándose poco a poco del
expansionismo cuantitativo y el comunicado del miércoles pasado sugirió que
algunos funcionarios están acercándose a la posibilidad de un aumento de las
tasas. Pero como la inflación se comporta mejor que la del Reino Unido, el
presidente de la Fed, Ben Bernanke, aún puede hablar con relativa libertad sobre
un mayor expansionismo. Eso limita los rendimientos de los bonos del Tesoro y al
dólar.
En algún momento, sin embargo, si la recuperación de Estados Unidos se
mantiene mientras la del Reino Unido y el área del euro sigue de capa caída, los
rendimientos de los bonos del Tesoro deberían subir en relación con los
rendimientos de los bonos británicos y alemanes. La Fed bien podría buscar
manejar ese proceso. Pero en última instancia eso debería significar un dólar
más fuerte, una libra más débil y -finalmente- un euro más débil.
mayo 01, 2012
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