La apuesta de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, para estimular el crecimiento debilitando la moneda y expandiendo el crédito cruzó un umbral importante: los grandes bancos brasileños acordaron recortar las tasas y el banco central ha anunciado que podría reducir las tasas de interés a mínimos inéditos.
El real cayó 2 centavos el jueves para quedar en 1,89 frente al dólar y ahora acumula un descenso en lo que va del año. La caída se produjo un día después de que el banco central recortase su tasa de interés de referencia en tres cuartos de punto porcentual hasta 9%, dejándola cerca del mínimo histórico de 8,75%. La entidad señaló que podría haber nuevos recortes si la debilitada economía global reduce las posibilidades de inflación.
Dilma Rousseff quiere estimular una economía que en 2011 creció 2,7% después de una subida de 7,5% en 2010. El gobierno ha prometido que la economía crecerá más rápido este año, una meta que parece más difícil de alcanzar a medida que el crecimiento de China, su principal socio comercial, empieza a desacelerarse.
La determinación de Dilma Rousseff para estimular la economía se ha extendido también a los bancos comerciales. Este mes, los bancos estatales, como Banco do Brasil SA y Caixa Economica Federal, bajaron las tasas de interés de los préstamos en un esfuerzo por forzar una caída generalizada en el resto de la economía.
La presidenta está ejerciendo presión moral para reducir las tasas. ´´Queremos tasas de interés más bajas ´´, dijo en un discurso de este mes. ´´Queremos que más compañías tengan acceso al crédito con costos más bajos´´.
La iniciativa parece estar funcionando. El miércoles, dos de los bancos privados más grandes del país, Banco Bradesco SA e Itaú Unibanco Holdings SA, dijeron que recortarán sus tasas de préstamos a los consumidores y pequeñas empresas.
Brasil no es el único mercado emergente que está recurriendo a medidas de estímulo. India disminuyó las tasas de interés esta semana. Sin embargo, el ritmo y la dimensión de los recortes de Brasil, el del miércoles fue el sexto recorte consecutivo, han tomado por sorpresa a los inversionistas locales, lo que ha generado críticas.
´´Este banco central ha sido muy inestable´´ dice Tony Volpon, director ejecutivo y cabeza de investigación de mercados emergentes para las Américas de Nomura Securities International.
Mientras tanto, los fabricantes brasileños están entusiasmados. Muchos empresarios locales valoran que Rousseff haya aprovechado el pesimismo que impera en torno a la economía global para rectificar uno de los desequilibrios económicos más polémicos de Brasil: las altísimas s tasas de interés.
Las tasas de interés del país han estado desde hace mucho tiempo entre las más altas del mundo, un recuerdo de las batallas para contener la inflación de cuatro dígitos que afectó a la economías hasta los años 90. Desde entonces, el banco central se ha resistido a bajar las tasas ante el temor de un nuevo brote inflacionario.
Sin embargo, las altas tasas de interés se consideran responsables de otros males económicos. Los costos de financiación son altos, lo que representa un lastre para los negocios. El gobierno dice que las altas tasas vuelven al país vulnerable a la entrada de capital especulativo.
La entrada de esta masa de capital extranjero ha disparado el valor del real, según los economistas. Esta tendencia complica los esfuerzos de los fabricantes locales por competir globalmente. Unas tasas más bajas pueden reducir la entrada de capitales y disminuir la presión sobre el real.
Según los analistas, Brasil enfrenta vientos en contra que no desaparecerán con la reducción de las tasas. La nación rica en recursos naturales ha disfrutado de casi una década de expansión económica en medio de una demanda creciente de sus materias primas por parte de China y otras economías emergentes. Ahora que China se desacelera, Brasil tendrá que depender más de otras industrias para impulsar su crecimiento.
Los inversionistas son más bien pesimistas sobre esas opciones. La endémica corrupción en el gobierno conjugada con los altos impuestos puede hacer de Brasil un sitio difícil para hacer negocios.
Sidnei Nehme, director de corretaje de divisas para NGO Associados, dice que Brasil debe implementar reformas estructurales que mejoran el empleo y los códigos tributarios, así como los puertos, las carreteras y los sistemas de energía.
''Recortar las tasas trata los efectos, no las causas'' señala. "Tenemos una perspectiva clara de que no tendremos mucho crecimiento este año, será muy cercano al de año pasado'. '
abril 20, 2012
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