marzo 29, 2012

EL DOLAR

Un paso en la dirección correcta y el dólar se fortalece.
Pero un paso en falso y el dólar se deprecia.
Eso ha sido en gran parte lo que ha estado haciendo el presidente de la Reserva Federal, Ben
Bernanke, con la moneda estadounidense en las últimas semanas, al elevar y reducir las expectativas de una flexibilización monetaria adicional.

Pero al parecer la danza se podría estar complicando.
Los precios más altos de la energía, las preocupaciones de que la mejora del mercado laboral no es sustentable, la amenaza de las elecciones presidenciales y los crecientes temores sobre la recuperación mundial están haciendo su parte.

Cuando el lunes Bernanke advirtió que era improbable un rápido descenso adicional del desempleo a menos que se acelere el crecimiento económico, el dólar registró un rápido descenso.
Aunque Bernanke no consideró la necesidad de más flexibilización cuantitativa, sus comentarios sugirieron que la opción sigue sobre la mesa y que la política monetaria seguirá siendo expansiva.

Debido a que Bernanke había apuntado al "obstáculo" económico que representa el aumento de los precios de la energía y cuestionó el efecto de una desaceleración de la economía mundial sobre Estados Unidos, sus comentarios no fueron una sorpresa.

El presidente de la Fed enfrenta las críticas de su propio comité de política monetaria sobre los crecientes costos de la energía. Pero, ante la presión aún baja de los precios básicos y con la poca probabilidad de que los precios de la energía se hagan sentir hasta agosto, la baja inflación le da la opción de mantener una política monetaria relajada por el momento.

Además de debilitar al dólar, el presidente de la Fed se las arregló para generar ganancias en las acciones y alentar un generalizado apetito por el riesgo.
Pero los movimientos fueron de corta duración, y la escasa reacción de los bonos del Tesoro sugiere que Bernanke ya no maneja al dólar tan fácilmente como en el pasado.

Sigue siendo poco claro por qué los rendimientos de los bonos del Tesoro no cayeron en línea con las expectativas monetarias.

Una explicación podría ser que a medida que se acercan las elecciones presidenciales de noviembre, la Fed tendrá problemas para defender los movimientos de política, los cuales podrían ser considerados un apoyo a la economía que favorecería al presidente Barack Obama.
Otra explicación podría ser que, pese a su rechazo a descartar un mayor expansionismo cuantitativo, es improbable que Bernanke adopte ese curso debido a que las inyecciones de liquidez anteriores no tuvieron el efecto deseado sobre el mercado de viviendas de Estados Unidos.

Pero hay otra razón, tal vez más simple, por la que los bonos del Tesoro tal vez no sean el termómetro de las expectativas del mercado que fueron alguna vez.
Los bonos del Tesoro de Estados Unidos podrían estar perdiendo su estatus de refugio.
Desde que surgió la crisis financiera en 2008, los bonos del Tesoro han tenido razón de ser.

Pero los recientes datos de flujos sugieren que tal vez ese ya no sea el caso. Un reporte de Standard Chartered Bank mostró que la salida de los fondos de bonos del gobierno a largo plazo ascendió a US$1.000 millones en la última semana, la mayor cantidad en al menos cinco años.
Si ése es el caso, predecir ahora cómo reaccionará el dólar a los futuros pronunciamientos de la Fed demostrará ser más difícil que en el pasado.
 

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