Los funcionarios europeos están presionando para recapitalizar los maltrechos bancos irlandeses con recursos de un fondo internacional de rescate, lo que indica que se empiezan a perfilar los contornos de un paquete de ayuda, pese a que Dublín insiste en que no necesita ninguna clase de asistencia.
Un equipo de expertos de instituciones europeas y del Fondo Monetario Internacional (FMI) se dirige a Dublín para tomar parte en las conversaciones que comienzan el jueves para evaluar las necesidades financieras de Irlanda. Los bancos encabezan la lista.
Irlanda ha indicado que aportará hasta un máximo de 50.000 millones de euros (US$67.000 millones) en capital fresco para cinco bancos. Los fondos sustituirán el dinero devorado por las pérdidas generadas por préstamos inmobiliarios incobrables. Irlanda insiste en que es suficiente, pero varios funcionarios europeos, incluyendo algunos del Banco Central Europeo (BCE) no están tan seguros, informan personas al tanto.
.En las conversaciones de esta semana se evaluará cuáles bancos irlandeses necesitarían más capital. Los expertos europeos analizarán "qué tipo de reorganizaciones se necesitan en Irlanda", dijo Didier Reynders, el ministro belga de Finanzas que encabeza el consejo que reúne a sus colegas de la Unión Europea (UE).
Olli Rehn, el comisario de Economía de la UE, reiteró que si bien Irlanda no ha solicitado ayuda, sería posible que el gobierno recibiera líneas de crédito de la UE con "un énfasis muy fuerte en la reestructuración del sector bancario".
Cuando la UE y el FMI diseñaron en mayo un paquete de rescate por 750.000 millones de euros, US$1,02 billones, un problema que no contemplaron fue la posibilidad de que un país se negara a pedir ayuda. Se necesita una solicitud de asistencia para que se ponga en marcha el rescate.
La mayoría de los países de la eurozona está presionando a Irlanda para que acepte un rescate, pero Dublín no cede debido al estigma político asociado con la solicitud de un rescate.
Alemania, Francia y otros países del bloque han exhortado a Irlanda para que acepte ayuda debido a que temen que mientras más se prolongue la crisis irlandesa, mayor será el riesgo de que los inversionistas también abandonen los bonos y los bancos de España y Portugal.
Las señales del miércoles no eran prometedoras.
Los costos de financiamiento de Portugal se dispararon en una subasta regular de deuda de corto plazo. Para atraer préstamos, Portugal tuvo que pagar una tasa promedio de 4,81% en una subasta de 750 millones de euros en papeles del Tesoro a 12 meses, un incremento significativo respecto al 3,26% de dos semanas atrás. Alemania paga menos de 1% para financiarse a un año de plazo.
Asimismo, los datos más recientes muestran que la tibia recuperación de España se estancó en el tercer trimestre, cuando el Producto Interno Bruto no registró grandes variaciones respecto al segundo trimestre. El resultado se atribuyó a una caída en la inversión y el débil crecimiento de las exportaciones.
Lo que todavía no está claro después de las reuniones de los ministros de Finanzas el martes y el miércoles en Bruselas es la magnitud del paquete de ayuda para Irlanda y las áreas que abarcará.
Una masa de dinero que se destine solamente a la recapitalización de los bancos haría poco para atacar el acuciante déficit de caja del gobierno, que se calcula llegará a 16.000 millones de euros (US$21.700 millones) el próximo año. Irlanda también debe pagar 6.000 millones de euros en papeles que vencen entre enero y abril de 2011 y necesita acudir a los mercados de capital para reprogramar esas obligaciones.
Si el dinero de la UE y del FMI es utilizado como en Grecia, para ayudar a Irlanda a cubrir su déficit fiscal sin tener que recurrir a los mercados hostiles, la suma requerida sería sustancialmente mayor a que si el dinero fuera entregado solamente a los bancos.
Irlanda no quiere recibir la cifra más alta, lo que sería un reconocimiento del fracaso de su política fiscal. A Dublín le preocupa, en particular, la posibilidad de que el precio de la ayuda sea ceder el control de la política tributaria al FMI y la UE, que ha dejado claro que el impuesto irlandés a las empresas es muy bajo y debe subir. Pero un paquete de ayuda reducido, diseñado para apuntalar a la banca irlandesa, podría no ser suficiente para restaurar la confianza de los inversionistas en la solvencia de Irlanda, temen algunos funcionarios europeos.
noviembre 18, 2010
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