El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, rechazó con firmeza que haya riesgos de una doble recesión en la zona euro, un voto de confianza a que el bloque monetario puede soportar las desaceleraciones en Estados Unidos y partes de Asia.
Pero los funcionarios europeos están divididos sobre cómo proceder para reducir los programas de préstamos creados durante la crisis global financiera, en medio de una brecha cada vez mayor entre el norte de Europa, de rápido crecimiento, y los rezagados países sureños.
El BCE extendió hasta el próximo año programas de la era de la crisis, principalmente préstamos baratos a los bancos de volumen ilimitado. La decisión se tomó por "consenso", lo que significa que hay cierta disensión entre los miembros del consejo gobernante del banco. El BCE no revela conteos de votos.
Una doble recesión "no la hemos contemplado", les dijo Trichet a periodistas luego de la reunión anual, en la que los funcionarios mantuvieron su tasa de referencia a un bajo nivel récord de 1%. "Me inclino aún más por decir esto luego de lo que hemos observado".
Trichet se refería al crecimiento del 3,9%, a una tasa anualizada, del producto interno bruto de la eurozona en el segundo trimestre, una cifra confirmada el jueves por la agencia de estadísticas de la Unión Europea. Esta cifra duplica con creces a la tasa en EE.UU., encabezada por un aumento del 9% en Alemania que compensó la debilidad en Grecia, España y Portugal. Aunque no se prevé que el tercer trimestre sea sólido, Trichet indicó que datos recientes han sido "mejor de lo esperado".
Trichet desestimó temores de un nuevo bajón en EE.UU., al decir que no está demasiado "desilusionado" por los recientes signos de debilidad porque el BCE nunca previó que el crecimiento allí se mantuviera "extraordinariamente dinámico".
Economistas del BCE subieron su pronóstico de crecimiento para 2010 a 1,6%, de 1% hace sólo tres meses. El personal del BCE aumentó ligeramente sus pronósticos de inflación pero los mantuvo bien por debajo del objetivo del banco central justo por debajo del 2%, lo que sugiere que las tasas de interés se mantendrán estables hasta 2011. Trichet indicó que los riesgos para el pronóstico de crecimiento de los funcionarios del BCE estaban disminuyendo, mientras los riesgos de inflación se inclinaban ligeramente hacia arriba.
"Al mirar al futuro, la recuperación debería proceder a un ritmo moderado, si bien la incertidumbre aún prevalecería", indicó Trichet. El BCE aumentó su pronóstico de crecimiento de 2011 marginalmente a 1,4%.
Señales reciente de recuperación ocultan las crecientes divisiones entre norte y sur, un potencial dolor de cabeza para Trichet y sus colegas que deben fijar la política monetaria para toda la región. El norte de Europa, en particular Alemania, reportó un crecimiento sólido el trimestre pasado. Pero la periferia de Europa sigue siendo vulnerable. El PIB de Grecia se derrumbó a una tasa del 6% el trimestre pasado, mientras que Portugal y España crecieron a apenas 1%.
Trichet minimizó la brecha, y la calificó de "característica normal de una economía muy,muy amplia".
Sin embargo, el BCE tomó pasos para proteger su flanco vulnerable. Funcionarios agregaron préstamos de tres meses para octubre, noviembre y diciembre, un vencimiento prolongado según los estándares previos a la crisis. Esta medida les asegura a los bancos europeos acceso a financiación a largo plazo del BCE hasta el próximo año.
El BCE había dejado de emitir préstamos a seis meses y un año cuando las condiciones comenzaron a estabilizarse.
A diferencia del voto unánime sobre las tasas de interés, la decisión sobre programas de préstamo causó cierta disensión, como quedó en evidencia por el uso de Trichet del "consenso" para describir la votación. "Ahora es claro que los desacuerdos están apareciendo", indicó Erik Nielsen, economista de Goldman Sachs.
Trichet prefirió no hacer comentarios sobre la naturaleza del desacuerdo dentro del consejo del BCE.
Los bancos en Grecia, Portugal, España e Irlanda dependen cada vez más de esos préstamos del BCE para obtener financiación. Aunque los cuatro países combinados contribuyen sólo a un 18% del PIB de la zona euro, representan casi el 60% de los préstamos que otorga el BCE.
septiembre 03, 2010
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