La economía irlandesa se contrajo en el segundo trimestre, alarmando a los inversionistas preocupados por la salud de la banca local y avivando los temores a que el gobierno del primer ministro Brian Cowen necesite medidas de austeridad aún más estrictas para enfrentar un masivo déficit presupuestario.
La Oficina Central de Estadísticas de Irlanda informó el jueves que el Producto Interno Bruto cayó 1,2% frente a los primeros tres meses del año. Los economistas habían previsto un crecimiento de 0,5%, que habría extendido una breve expansión iniciada en el primer trimestre.
La respuesta de los mercados financieros al informe que resultó ser mucho peor de lo previsto fue negativa: el euro cayó 0,3% a US$1,335 frente al dólar, mientras que los precios de los bonos del gobierno irlandés se desplomaron. Para financiarse en los mercados de capital, Irlanda paga ahora una tasa de interés 4,25 puntos porcentuales superior a la de Alemania —la referencia en la zona euro—, la prima de riesgo más alta desde el lanzamiento de la moneda común en 1999.
.A las malas noticias provenientes de Irlanda se unió otro reporte que mostró que la producción del sector privado de la zona euro se desaceleró a un mínimo de siete meses.
El índice compuesto de producción de la zona euro —basado en las respuestas a un sondeo mensual a compañías— cayó a 53,8 puntos en septiembre frente a 56,2 en agosto, según resultados preliminares de la firma de información financiera Markit. Una lectura superior a 50 indica crecimiento. Los economistas esperaban que cayera a 55,9 en septiembre.
Entre las principales economías, el crecimiento de la producción en Alemania se contrajo a un mínimo de ocho meses, y el de Francia, a su punto más bajo en seis meses, según el informe.
En las últimas semanas, algunos inversionistas han comenzado a temer que se produzca un rescate de Irlanda similar al de Grecia, si bien la mayoría de los observadores considera que por ahora esta opción es improbable, principalmente porque la isla ha financiado su presupuesto hasta mediados del próximo año.
Los crecientes problemas de Irlanda hacen surgir las dudas sobre la conveniencia de las estrictas medidas de austeridad fiscal impuestas por el antiguo Tigre Celta y otros países europeos, que frenan el consumo y reducen el capital circulante en la economía.
"Existe una brecha entre los imperativos políticos y la realidad económica, y la realidad económica va a llegar por detrás y morder a los políticos", predice Stuart Thomson, gestor de cartera de Ignis Asset Management en Glasgow, Escocia, quien considera que las medidas de austeridad de Irlanda perjudicarán a su economía.
Al mismo tiempo, las sombrías perspectivas podrían llevar al gobierno a adoptar mayores recortes para reducir su déficit presupuestario, que se espera supere el 25% del PIB este año, el mayor entre las 16 naciones de la zona euro por esta medida. La posible duplicación del desequilibrio —en la actualidad del 12% del PIB— se debe principalmente al costo del rescate del banco irlandés Anglo Irish Bank Corp.
El decepcionante desempeño económico de Irlanda también pone de relieve un gran problema en la eurozona: la creciente brecha entre las economías más sólidas, como la alemana, y las más débiles, como la irlandesa y la griega. El crecimiento de Irlanda, inferior al 1% de toda la zona euro en el segundo trimestre, hará más difícil que el Banco Central Europeo fije una política monetaria común para todo el bloque.
Irlanda lucha por recuperarse de uno de los mayores colapsos inmobiliarios de Europa, que ha dejado a sus bancos con grandes volúmenes de préstamos que probablemente no podrán ser pagados por los promotores de bienes raíces. El Fondo Monetario Internacional espera que la economía irlandesa se contraiga 0,5% este año, para crecer 2,3% en 2011. Las exportaciones aportan un 50% a la economía de Irlanda, que ahora podrían verse afectadas por recuperaciones débiles en Estados Unidos y Gran Bretaña, dos de sus principales socios comerciales.
El peligro para Irlanda radica en que sus tribulaciones económicas amplifiquen sus problemas fiscales y bancarios. Una economía más débil se traduce en menos recaudación tributaria, lo que haría más difícil que el gobierno cumpla su meta de recortar el déficit al límite europeo de 3% para 2014. A medida que la economía se debilita, los prestatarios irlandeses también tendrán más dificultades para pagar sus créditos, dejando a los bancos irlandeses con más préstamos impagos. Esta situación, a su vez, podría obligar a Irlanda a proporcionarles más ayuda financiera, reduciendo su propia solvencia.
Incluso antes de las cifras del jueves, el costo de asegurar los bonos soberanos de Irlanda contra una cesación de pagos subió a un récord por los temores sobre los planes del gobierno respecto a Anglo Irish.
A primeras horas del jueves, los costos del seguro alcanzaron los US$500.000 por primera vez. Antes de octubre, se espera que el banco central irlandés provea más detalles sobre los planes de dividir Anglo Irish en un banco de depósitos y otro de "recuperación de activos" que se reduciría con el tiempo.
septiembre 24, 2010
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