abril 12, 2010

LA SITUACION EN GRECIA

El apoyo financiero a Grecia ha abierto otra vez el debate sobre la conveniencia (o no) de destinar fondos públicos para los rescates, tal y como ocurrió el año pasado con muchas instituciones financieras. La cuestión es hasta dónde puede estirarse el dinero público, y si tanto los dirigentes como los políticos tienen incentivos para “hacerlo mal” sabiendo que cuentan con el paraguas del Estado.

El tema se discutió el pasado viernes en un debate sobre la “Reforma del Sistema Financiero” organizado por Executive Forum España, y en el que se plantearon los problemas derivados del llamado riesgo moral, o situación que se da cuando hay incentivos para que las conductas y decisiones de los agentes no sean eficientes.
Según apuntó Ruben Manso Olivar, profesor de la Universidad de Alcalá y director de la consultora Mansolivar, lo racional es que Grecia presente impago (default) si es que de verdad se encuentra en esta situación. A su modo de ver, la actitud de los políticos helenos ha sido “vergonzosa” porque no se puede acusar a Alemania de racismo por no cubrir su déficit. Además, el experto indicó que “el pueblo griego debe asumir los errores de sus autoridades porque los han votado”.
Para Juan Laborda, socio de la consultora Razona Estudio de Economía y profesor de la Universidad Carlos III, el caso griego plantea un problema de recursos escasos y de necesidad de recurrir al ahorro de los países emergentes. Aunque evitó hacer una valoración más profunda sobre la necesidad o no del rescate, sí que apuntó al peligro de que esta crisis se transfiera a Estados Unidos y Reino Unido, países anglosajones (de la misma nacionalidad que las agencias) que aún mantienen el ‘rating’ de ‘AAA’, nota que a juicio de Laborda, “no se merecen”.
El problema principal, en opinión de Manso, y lo que diferencia a Grecia de Reino Unido, es que el estado heleno no tiene capacidad para emitir moneda, algo que sí puede hacer el estado británico. De hecho, en una mala situación, se puede plantear la opción de devaluar la libra esterlina. A este respecto, el experto señaló que la situación griega dentro de la Unión Europea es como la California en Estados Unidos, al que se le ha dejado quebrar “y no ha pasado nada”.
Respecto a las causas de la crisis en los mercados financieros, Laborda indicó que es “sistémica” y su origen tuvo que ver con el sobre endeudamiento masivo del sector privado en los países occidentales. Para explicar la mecánica de la crisis citó al economista estadounidense Frederic Mishkin, quien la definió según un esquema piramidal o de Ponzi. Así, todo empezó con las compras de activos baratos para obtener un beneficio con los flujos de dinero que se esperaba iba a proporcionar. Pero la situación llegó a un punto en el que los inversores adquirían activos a sabiendas de que eran muy caros con la esperanza de colocárselos a otros ahorradores.

Laborda criticó la “mala concepción filosófica” con la que se han instrumentado los rescates bancarios, centrados en salvar a unas entidades quebradas y con un claro problema de solvencia. Por eso, apuntó que sólo deberían haber sobrevivido los más solventes, no los más grandes. Y si bien no se mostró contrario a dejar caer a las entidades, si que añadió la importancia de evitar el riesgo moral, por lo que sería conveniente “exigir algo a cambio”.
Para Manso, la crisis tuvo su origen en la actuación de los bancos centrales, concebidos como mecanismos de garantía que inyectaron liquidez al sistema y provocaron un problema de riesgo moral, dado que si las entidades financieras saben que todas las pérdidas están cubiertas, siempre van a coger la opción más arriesgada. En este caso fue la de titulizar activos hipotecarios que luego se convirtieron en tóxicos tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, algo que todo el mundo sabía que acabaría sucediendo.
Por ello, a juicio de Manso, la banca debe conducirse en el futuro según las normas del derecho mercantil común, y con una regulación mínima o inexistente. El problema que se deriva de la regulación es que siempre se puede hacer responsable al estado en última instancia ¿Que la banca quiere mantener un sistema para asegurar los depósitos? La idea es buena, subraya el experto, pero siempre que sea esta propia institución garante de los depósitos quien supervise todo el sistema y fije las primas en función del riesgo de cada entidad, y no como un porcentaje de los depósitos.







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